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Servir arte con amor y alegría
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La
dulzura de los helados y el arte de las crepes revela una
empresa que cree y apoya a su gente.
Por
Beatriz
Arango Sepúlveda
Medellín
"Chinita, tus waffles son horrorosos". La mujer se paseaba por
la pequeña cocina del naciente Crepes y Waffles de la carrera 11
con 85, en Bogotá. Beatriz y Eduardo la miraban sin entender qué
pasaba. Te voy a enseñar mi receta.
La señora salió y un rato después regresó
con una receta en la mano y un waffle ya listo en la otra. "Así
se preparan los verdaderos waffles", les dijo y no regresó.
Hoy, 23 años después, la receta de los waffles es la misma
que aquella mujer les llevó y la historia hace parte de la magia
que rodea el nacimiento de Crepes y Waffles. Beatriz Hernández
cuenta que ni ella ni Eduardo tenían idea de cocinar, y mucho menos
experiencia en temas de mercadeo.
A las 4:00 de la mañana iban a buscar los ingredientes en las plazas
de mercado y en los frigoríficos. El sacrificio de las horas que
le robaron al estudio para dedicarla a su negocio valió la pena
Se les ocurrió empezar a hacer algo más que recetas para
vender, al ver la situación de algunas de sus empleadas. No tenían
Hemos apñicado valores de vida, para yudarles a crecer como personas.
Esta es una empresa que hace país con la ayuda que se les brinda
a todas ellas. Cada mañana Beatriz se ocupa de fomentar esa formación.
A las 11:45 se comunica con todos los Crepes del país y por medio
de Avantel les habla a sus colaboradoras de temas cotidianos. De la importancia
de la vida (el día que murieron Gilberto Echeverri y Guillermo
Gaviria); del mantenimiento de la unión familiar (cuando celebró
21 años de casada con Eduardo), El negocio me despertó una
creatividad que no sabía que tenía. Creatividad para decidir
cómo se decora determinado plato o cuánta crema necesita
un tartufino pistacho. Como quien se ocupa de sus obras de arte, Beatriz
está pendiente de los pincelazos finales.
La misión de su negocio la tiene clara: servir arte con amor y
alegría. Cada vez que puede se las repite a sus empleadas. Las
mismas que conocen su generosidad y que entienden porque a sus jefes la
gente los ve desde afuera como "buenos patrones". Muchas frases
de Beatriz están marcadas por las palabras Gracias y Dios. Ella
sabe que la posibilidad de apoyar a los demás es obra de Dios y
que sin su ayuda no sería posible.
Y levanta el dedo pulgar para señalar al cielo Beatriz sonríe
con los labios y con los ojos. Todo el rostro le brilla y habla con frecuencia
de su papá fallecido. Él le enseñó la alegría,
le pidió días antes de morir que nunca dejará de
sonreír y de rehalar alegría. Y ella recuerda que la magia
de Crepes en sus inicios también tenía que ver con su sonrisa:
"cuando yo estaba alegre el local se llenaba y cuando estaba triste
no venía nadie2. La medicina prepagada y el plan de vivienda social
hacen parte del crecimiento de Crepes y Waffles, una receta social que
se cocina con amor y entusiasmo en B............
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